La Génesis de una Pasión

No fue de la noche a la mañana que adquirí este gusto y pasión por el café, pero no cualquier café… por el realmente bueno. Mi madre ciertamente no consideraba un acto fatal que su niña comenzara a tomar a tan temprana edad (8 años). Uno que otro sorbo de esta bebida que debo confesar, me sabía a diablos… pero su aroma me gustaba. Claro, para ese entonces, bebíamos el café normal… el que todos toman, con azúcar (¡error fatal!) y acompañándolo con algún panecito, pasaboca o galleta (¡segundo error fatal!).

Continué creciendo así como mi gusto por el café. En mis épocas de trasnocho universitario era mi compañía más preciada, no porque me ayudara hacer el desvelo más fácil (la cafeína nunca me espantó el sueño) sino porque su sabor (que ya me había cautivado) me encantaba y al mismo tiempo me quitaba el frío… pero continuaba bebiendo el mismo café comercial de siempre… ese que mi abuelita preparaba, el mismo que mi mamá por aquello de que “Mejor malo conocido que bueno por conocer” usa actualmente, (no he logrado hacer que cambie de opinión, jum!)

Y sin percatarme, el café siempre ha estado presente en mi vida: En las reuniones con amigas donde ellas bebían Capuccino de sabor X o Café Latte, en mi casa en las tardes el típico tintico endulzado con panela, en reuniones familiares donde se acostumbraba y se acostumbra aún a tomar el conocido carajillo (Un tinto fuerte sin azúcar y con aguardiente) o simplemente después de almuerzo para evitar el sueño… ha sido esa presencia desapercibida pero permanente… tanto así que para ese entonces y tempranamente, ya los males del cuerpo comenzaban aparecer y mi médico se salía de casillas literalmente cuando le decía: “No nos engañemos Doc, que usted sabe que prefiero que me prohíba el agua, pero no el café”.

Fue en esa época, que un amigo, “mi Mentor”, me abrió las puertas a un mundo inexplorado, a variedades que no conocía, a sabores y profundidades que me conquistaron… fue así, como conocí que el café, el buen café, existía, y con él me esperaba un mundo lleno de sabores.

El recorrido por el universo del café, inició en el centro de Bogotá, donde en un olvidado centro comercial, que en su época fue parte de la crema y nata de la sociedad bogotana, se encontraba un “puestico” muy modesto, debo decir, para la cantidad de sensaciones que me haría despertar.

Foto: Manuelhache, 1950.                     Manuelhache,1950.

Recuerdo mucho lo que mi Mentor me dijo: “Tómese este tinto y dígame a que le sabe”… – Pues a Café le respondí luego de beber el primer sorbo. “Vuelva a tomar, pero no piense y concéntrese en su boca y en su naríz”. ¿Cómo…? Y al ver su expresión de: “Simplemente tome y no pregunte” hice caso, cerré los ojos y con la mente en blanco, olfateé ese café que tenía en la mano… y fue curioso debo confesar, porque al sentir su aroma no sólo el del café en sí, percibí también un aroma cítrico… como a limón y a su vez dulce. Sé que mi Mentor lo supo… acto seguido me dijo, siga con la mente en blanco y ahora beba… aquel café era diferente: su sabor tenía una marcada acidez pero a la vez un dulzor y su aroma una pronunciada  presencia a limón… yo no entendía como un café que estaba sin azúcar conservara un sabor dulce. Ese día mi Mentor me recordó, que el café es una fruta y es una fruta dulce.

Al terminar la tarde, ya habíamos tomado una cantidad considerable, cuyos efectos aparecieron en la noche. Sí, para aquella época, la cafeína tenía un efecto bastante evidente en mi organismo… efecto que con el tiempo desaparecería pero nunca lo haría éste gusto por aquella bebida… bebida que apenas comenzaba a enseñarme su universo maravilloso de sabores, aromas y variedades.

Nuestras visitas a los cafés continuaron y con ellas vinieron las interacciones con los dueños de aquellos sitios, a quienes siempre mi Mentor preguntaba: ¿De dónde viene el café? ¿A qué altura está ese sitio? ¿Cuánto tiempo tuvo de fermentación?… Nunca entendía por qué preguntaba siempre lo mismo…  Pensaba: ¿Qué carajos tiene que ver el lugar del cultivo, la altura y la fermentación con el café que bebíamos siempre?… De eso depende todo, respondió. De eso y otras cosas depende la calidad del café…

Y adivinen  qué tuve que hacer… Sentarme a leer.

Pasaje Hernández – Bogotá (centro)

Recorriendo el Centro de Bogotá como buen gozque antropoide, guiado por las neuronas intestinales, aún se ven callejones no tan gentrificados, calles con personalidad y carácter, que se niegan a alinearse a la globalización de catálogo, conservan a plena vista elementos históricos que esperan ser interpretados antes de que se los lleve el ajetreo de la modernidad, son un museo vivo de costumbres.

En el Pasaje Hernandez podemos encontrar el café internet tipo express (el de imprimir la copia a las carreras y consultar el correo), un ícono de la sociedad mediatizada, al lado de la venta de ropa de paño muy al estilo cachacho, donde se consiguen unas  tirantas para los pantalones muy a lo punk (aunque los abuelos no lo sabían), era ropa de diario en su época, hoy hasta toca pedir que le expliquen a uno como putas se usan (sip… en bochica se pueden decir groserías siempre y cuando se haga con clase, no importa la clase pero con clase).

Es una especie de centro comercial al estilo de mediados del siglo pasado, los trajes de novia envitrinados (sip… en bochica maltratamos el idioma para crear nuevas palabras, así a Caro & Cuervo se le enretuerza el colon) generan sensaciones encontradas, una tipo película de halloween ochentera donde los muertos de hace 100 años reviven y salen al pueblo con el smoking mugroso y deshilachado, otra con la aversión primigenia, a esa ceremonia tan antinatural y contraproducente.

También se encuentra el clásico restaurante con las delicias criollas, muchas de ellas involucrando algún tipo de vísceras, caso puntual del mondongo… la criptónita Nemquetebiana!!!

“Repítelo cuántas veces sea necesario, hasta que quede grabado como tatuaje en la cabeza o hasta que el corazón se convenza de que es cierto”

sonamosPeseATodo

¿Cuántas veces nos han advertido de no hacer algo… de evitar una situación y sin embargo hacemos lo que tanto nos advirtieron que no hiciéramos?

¿Cuántas veces dejamos de seguir consejos por querer cambiar el rumbo de alguna acción, que de una u otra manera, siempre termina mal?,

¿Por qué creemos firmemente que con la buena intención basta?.

¿Y por qué creemos que tenemos la solución una vez que ya hemos metido la pata?.

Funciona:

  • no pensar demasiado, funciona no “reflexionar” muchas veces acerca de lo mismo…
  • que la primera solución o respuesta, la más simple la más corta la más práctica, es la que funciona…
  • hacer lo que sientes de verdad… aun cuando después, duela.
  • olvidarte que el mundo te mira, te observa… funciona mirarte con tus ojos, con tu verdad.

Y a veces funciona: 

Repetírtelo cuántas veces sea necesario, hasta que quede grabado como tatuaje en la cabeza o hasta que el corazón se convenza de que es cierto… porque simplemente por más que desees cambiar la realidad, por una u otra razón, sabes que no es posible o que temes a la Acción-Reacción de aquello que no conoces…

Repetirlo… una y otra vez… recuerda…

“Una mentira se convierte en verdad si la repites lo suficiente para convencerte de ella”

 

¿estás en crisis?… bochica te presenta los siete secretos para el éxito

Si la vida te da la espalda… ya sabes que hacer… es tu deber hacerlo! 😛

  1. Sólo se puede alcanzar la felicidad si se ama lo que se hace, lo demás es esclavitud, se debe trabajar por placer y no por necesidad, lo cual deriva en excelencia que termina beneficiando la economía
  2. La realidad debe dividirse en dos: antes de [email protected] y después de [email protected] …hay que dejar una huella inolvidable por donde pasemos
  3. Estamos vivos en la medida en que nos conectamos realmente con otras personas. Cada nueva persona que se nos atraviesa es una nueva oportunidad para aprender algo… sea bueno  o malo.
  4. Cuando nuestras neuronas intestinales lo indiquen, hay que decir NO, hay que hacerlo sin asco, sin pena, sin dolor en la conciencia
  5. Debemos ser un agregador de experiencias intensas & originales para quién nos conozca
  6. Nuestras ideas sólo se afinan con el uso y su distribución, sí una idea solo existe en tu cabeza o en un paper esencialmente está muerta
  7. No vendemos productos, ni mano de obra, ni mucho menos tiempo… nos dedicamos a expandirle la realidad a quien nos conozca desde nuestros sueños…

Muebles de cartón TUMOB

TUMOB es una propuesta para fabricar muebles con los residuos de la industria gráfica, principalmente con los tubos de cartón que soportan los diferentes sustratos que se usan para la impresión a gran formato. El objetivo es usar los tubos como materia prima para la fabricación de sistemas estructurales ya que estos elementos tienen una gran resistencia y son fáciles de manipular.

La idea surge por la problemática en la recolección de estos materiales por parte del sistema de aseo, ya que los camiones recolectores no se llevan los tubos porque dañan los mecanismos del sistema triturador, así que al buscar un uso para estos elementos e inspirado en proyectos como el puente sobre el río Gardon en Francia, diseñado por el arquitecto Japones Shigeru Ban, surge un producto que permite utilizar los espacios pequeños de una manera eficiente y para múltiples propósitos.

Espero que este proyecto pueda ser replicado en diferentes ciudades que tienen esta problemática y además muchas personas puedan ver el producto como una alternativa económica.

así que………. manos a  la obra!!!