La película del demonio, el martir y la utopía

La libertad es una palabra poderosa, abre puertas, enamora conciencias y corazones. Pero tambien es bien prostituible, y altamente rentable, más aún si apareces en una película donde eres el martir, que lucha contra un demonio
para salvar al mundo de la caries…

El software libre no debe convertirse en religión, a mi no me interesa si el señor Stallman no puede ver ni en pintura el logo de windows, y tampoco voy a excomulgar a mi vecino por usar windows, ya se interesará cuando vea
el cubo 3D de beryl en mi portatil y lo compare con su máquina de última generación congelada por Vista, los virus, los antivirus, el antispyware y demás detalles que hacen parte del estandar.

El software libre es una herramienta, y como tal debe ser entendido. Es como un pincel, y de la calidad del artista depende si obtenemos un graffiti obsceno en un baño público, o una obra de arte que supere a los pinceles de Redmond,
que acaricie cariñosamente mis bolsillos y deje de exportar tanto dinero por la compra de calcomanias.

Ahora, este nicho tiende a evolucionar hacia los negocios basados en conocimiento, y se esta alejando de la venta de seriales, desde luego que en nuestros paises ese proceso tal vez se evidencie en unos años, aunque existe la esperanza que no se demore tanto, gracias a Internet la Tierra sigue
siendo redonda pero el mundo es cada vez más plano.

Si vamos a jugar a la libertad, que nuestra utopía este conectada con la realidad, que los martires desaparezcan y que nuestro trabajo redunde en dinamísmo económico, y desarrollo social, en vez de una cacería de brujas y demonios.

Aunque es bueno decir que la película, es una excelente estrategía, y bien utilizada puede dar frutos interesantes.

¿Quieres dinero?, no lo busques… busca a la gente

Si se desea que un proyecto de Software Libre prospere, es conveniente

  • que satisfaga realmente una necesidad palpable de una comunidad
  • que sea atractivo para entidades gubernamentales
  • que sea atractivo para grandes corporaciones
  • que sea incómodo para grandes corporaciones
  • que la comunidad afectada sea grande en tamaño o en recursos

Si la comunidad objetivo del proyecto tiene un tamaño significativo, es natural que aparezcan solicitudes de bienes o servicios por los que se podrá cobrar. La búsqueda de recursos de financiación tambien puede facilitarse, porque es posible que se vinculen organismos interesados en el nuevo mercado que ofrece la comunidad.

Comprendiendo el software libre

¿Por qué compartir lo que sabemos cuando nos podemos beneficiar de la ignorancia?

De la misma manera en que usas las matemáticas, la física, o el conocimiento jurídico de tu comunidad, puedes también usar software libre. Puedes copiarlo, distribuirlo, estudiarlo, cambiarlo y hasta mejorarlo, sin tener que depender obligatoriamente de alguna entidad privada, o sin tener que convertirte por ello en delincuente.

¿Cómo puede tener sentido que otros compartan el trabajo que tanto les ha costado alcanzar? para responder esa pregunta es necesario ver la tecnología no tanto como un secreto comercial, sino más bien como patrimonio social. Debe ser pensada como un bien común, que para nada va en contra del merito particular, o la propiedad intelectual, y que dentro de sus principios no se opone nunca, a la libertad del beneficio personal, ya sea este económico, intelectual o artístico.

Un proyecto de Software Libre es similar en su desarrollo, a un proyecto de infraestructura pública. De la misma manera en que se construyen caminos, bibliotecas, u hospitales, que en teoría le pertenecen a tod@s, y están al servicio de un pueblo nación o comunidad, para ser usados libremente, así también es necesario y conveniente, llevar a cabo proyectos de Software Libre, porque aumentan el dinamismo económico de la comunidad beneficiada.

El hecho de que usted pueda utilizar estos bienes públicos, aparentemente sin costo alguno, no implica que carezcan de valor. Tampoco lo exime de ciertas responsabilidades, como su utilización adecuada, el cumplimiento de algunos impuestos o el pago de servicios. Esa gratuidad es más bien un síntoma de riqueza de la sociedad.