Pasaje Hernández – Bogotá (centro)

Recorriendo el Centro de Bogotá como buen gozque antropoide, guiado por las neuronas intestinales, aún se ven callejones no tan gentrificados, calles con personalidad y carácter, que se niegan a alinearse a la globalización de catálogo, conservan a plena vista elementos históricos que esperan ser interpretados antes de que se los lleve el ajetreo de la modernidad, son un museo vivo de costumbres.

En el Pasaje Hernandez podemos encontrar el café internet tipo express (el de imprimir la copia a las carreras y consultar el correo), un ícono de la sociedad mediatizada, al lado de la venta de ropa de paño muy al estilo cachacho, donde se consiguen unas  tirantas para los pantalones muy a lo punk (aunque los abuelos no lo sabían), era ropa de diario en su época, hoy hasta toca pedir que le expliquen a uno como putas se usan (sip… en bochica se pueden decir groserías siempre y cuando se haga con clase, no importa la clase pero con clase).

Es una especie de centro comercial al estilo de mediados del siglo pasado, los trajes de novia envitrinados (sip… en bochica maltratamos el idioma para crear nuevas palabras, así a Caro & Cuervo se le enretuerza el colon) generan sensaciones encontradas, una tipo película de halloween ochentera donde los muertos de hace 100 años reviven y salen al pueblo con el smoking mugroso y deshilachado, otra con la aversión primigenia, a esa ceremonia tan antinatural y contraproducente.

También se encuentra el clásico restaurante con las delicias criollas, muchas de ellas involucrando algún tipo de vísceras, caso puntual del mondongo… la criptónita Nemquetebiana!!!

“Indigenismo hip-hop”

Aunque en nuestro país las comunidades indigenas vivas son una minoria, y en realidad somos una gran mezcla de mezclas, existen en el imaginario popular algunos clichés, huellas, o cenizas de la cultura natural de estas tierras. Esas huellas se niegan a desaparecer, se transforman y con energía a veces se integran a la cultura urbana diaria, lo bacano es que no se hace artificialmente, y la transformación no se ve forzada, esa aguila de oro “hopper” quedó una “chimba”…

Los espíritus dorados

Perdían ante el dios

cristiano en la batalla

de los dos mundos

el rugido del tigre

el vuelo del condor

el grito de los pijaos

estremece la tierra

para defender a los suyos

18 Julio de 1551

Desde una creación totalmente indígena como las aguilas de oro con mas de 2000 años de historia y aparición en varios paises de la costa caribe y el altiplano, se obtiene una expresión actual, 100% urbana, inmersa en la cultura hip-hop local, con personalidad propia y un estilo que no se veria mal al lado de arte de escuela.

Este trabajo está ubicado en la carrera 7ma al norte de la capital colombiana, este tipo de arte es una propuesta interesante, es efimero y natural.

EL PROYECTO BOCHICA BUSCA A LOS PARCEROS QUE SE TIRARON LA PARED DE UNA FORMA TAN ELEGANTE, PUEDEN ESCRIBIR A info@bochica.org

El estado creativo de la mente

Un señor va de cacería al Africa y lleva su perrito Maltess para no sentirse solo.

Un día ya en la expedición, el perrito correteando mariposas, se aleja del grupo y se extravía y comienza a vagar solo por la selva. En eso ve a lo lejos que viene una pantera enorme a toda carrera.

Al ver que la pantera lo va a devorar, piensa rápido que hacer.

En eso ve un montón de huesos de un animal muerto y se pone a mordisquearlos y cuando la pantera está a punto de atacarlo, el perrito dice:

“¡Ah!, qué rica pantera me acabo de tragar!!”

La pantera lo alcanza a escuchar y frenando en seco, gira y sale despavorida pensando, quien sabe que animal será ese ¡no me vaya a comer a mí también!

Un mono que andaba trepado en un árbol cercano y que había visto y oído la escena sale corriendo tras la pantera para contarle como la engañó el perrito:

“¡No seas tan pendeja! esos huesos ya estaban ahí, además ese es un simple perro”

El perrito alcanza a darse cuenta de la mariconada del mono. Después que el mono le contó a la pantera la historia de lo que vio, esta última muy encabronada le dice al mono.

“¡Súbete a mi espalda, ahora vamos donde ese perro a ver quién se come a quién!”

Y salen corriendo a buscar al perrito.

El perrito ve a lo lejos que la pantera se le venía nuevamente encima y esta vez con el mono chismoso.

“¿Y ahora qué hago?” se pregunta todo asustado el perrito.

Entonces, el perrito, en vez de salir corriendo, se queda sentado dándoles la espalda como si no los hubiera visto, y en cuanto la pantera estaba a punto de atacarlo de nuevo, el perrito dice:

“¡Este mono malparido!, hace media hora lo mandé a traerme otra pantera y todavía nada que aparece!”

MORALEJA:

En momentos de crisis, sólo la creatividad es más importante que el conocimiento:

  • Procura ser creativo como el perro
  • evita ser huevón como la pantera
  • pero ¡nunca seas sapo como el mono!